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jueves, 9 de mayo de 2013

Trilogía Argentina Amateur



La Trilogía Argentina Amateur está conformada por un grupo de tres obras escritas por Mariano Saba y Andrés Binetti. Las mismas son: la multipremiada La Patría Fría (Grotesco ambulante), que transcurre en 1948; Al servicio de la patria (Epopeya isabelina), que transcurre en 1910 y Después del aire (Sainete oral), que tiene lugar en 1933. En este momento, existe la posibilidad de ver las tres obras en Apacheta Sala Estudio los sábados por la noche. Este proyecto brinda la interesante posibilidad de ver las tres obras seguidas, dos de ellas o una sola. El director de cada una de las piezas es el mismo Binetti.

Como sus mismos autores lo dicen, la Trilogía Argentina Amateur “busca desde una postura a veces irónica y otras veces trágica pensar la argentinidad. El modo en que lo hace es situando distintos grupos artísticos en diferentes momentos muy intensos de la historia política nacional. El circo trashumante durante el primer peronismo, el quehacer radioteatral en la década infame y los grupos filodramáticos en el primer Centenario”.  Monumental trabajo el de este equipo que va construyendo un estilo, un entretejido muy particular a lo largo de las tres piezas.

Dada la complejidad del proyecto, dedicaremos algunas palabras al trabajo de cada obra, ya que son distintas pese a estar planteadas como partes de un mismo todo. Es decir, no pertenecen a una misma historia al nivel de la trama, pero sí tienen un hilo en común que es el de la historia argentina, la política, el ser nacional, las utopías frustradas y la marca de lo grotesco mediante las representaciones artísticas amateurs.

El circo y el peronismo
La Patría Fría, como apunta la periodista Paula Rey, es una obra que no nos permite irnos en ningún sentido. Sucede en una carpa de circo que envuelve personajes y  espectadores. Simbólicamente, ocurre en los márgenes del seno social cotidiano de la época (1948), con personajes en decadencia, con valores otros que no se corresponden con los socialmente aceptados. Sucede “afuera” del foco de atención, que en ese momento era el tren solidario de Eva Duarte. Sin embargo, nosotros estamos dentro de la carpa circense todo el tiempo, somos parte de su miseria, de su verdad en carne viva, del ring de batalla. 

Es, sin duda, de las tres obras la más profunda, la que pega el cross a la mandíbula ni bien entramos. Pero lo hace con gracia clownesca y entonces reímos, porque no podemos hacer otra cosa que eso, aunque nos duela en las entrañas. Un poco como la dualidad inquietante de los payasos, que viven entre la tragedia y la comedia.

Gran acierto el de la escenografía y la música en vivo, así como también la preeminencia de los vínculos en ese ambiente de tanta precariedad. Sin duda, esto último viene habilitado por un texto sólido en lo vincular y en el planteo del universo. Además, la obra cuenta con muy buenas actuaciones. En este sentido, resulta particularmente conmovedora la actuación de Natalia Bavestrello, mujer de todos y de ninguno, que sabe llevar en el cuerpo la desgracia de la cooperativa circense. Cabe distinguir también el trabajo impecable, a lo largo de las tres obras, de  Juan Pascarelli que supo estar siempre disponible a lo que pedía cada texto, a lo que reclamaba cada situación y que le aportó su marca subjetiva a cada uno de sus personajes.

El teatro vocacional y el proyecto liberal
Al servicio de la comunidad plantea un burdel del año 1910 como escenario de un Hamlet criollo imposible, interpretado por un par de vagabundos que se abrazan al arte dramático como último salvavidas en esa tierra enloquecida. En el marco de los festejos del primer centenario de la Revolución de Mayo, nos sumergimos en este microuniverso que condensa buena parte de las infamias que ocurren “allá afuera” y que traen una y otra vez a colación la política entendida en toda la amplitud del término: negocio, guerra de poderes, lugar de las utopías, ideología maníquea y base de la construcción del ser nacional. Una vez más, el foco social de atención no está en donde ocurre la obra, sino en el espacio aludido, aquel al cual el espectador no puede acudir de manera más que indirecta, a través de la pluralidad de voces de la obra. Nos referimos a la calle, lugar en donde se están produciendo los festejos patrios por el primer centenario de la elocuente Revolución de Mayo. 

Con elenco numeroso, esta pieza es la más inteligente o erudita de las tres. A lo largo de la obra y de sus múltiples tramas paralelas no se ve sólo el mito fundacional de la patria, sino también el germen de la decadencia posterior, el vaticinio de las desgracias por venir como destino ineludible de la Argentina. No sin motivos es la última pieza estrenada de las tres. 

En cuanto a las actuaciones, funcionan aquí como una orquesta. En parte debido a que es un elenco bastante numeroso peor también por el manejo coral que se da en diversas situaciones. Así, hay momentos en los que se producen microescenas diversas entre dos o tres personajes y hay otros en los que la totalidad variopinta de los mismos construye ese crisol argentino de principios del siglo XX.

En este sentido, la labor del director es aquí más visible aún que en la obra anterior, ya que logra organizar con maestría esta multitud de miradas encarnadas en los intérpretes.

El radioteatro y la democracia
Después del aire, situada en 1933, transcurre en un estudio radioteatral en el que veremos cómo se va montando la farsa para los oyentes, a la par que metafóricamente podemos leer la representación de los distintos sectores sociales del momento en los mismos personajes que componen la pieza. 

En el marco del derrocamiento de Yrigoyen, que dará lugar a lo que se llamó la década infame, vemos relacionarse en progresiva violencia a los distintos trabajadores de la radio. Si lo social es una olla a presión, lo que ocurre entre ellos no es menos. La enorme densidad de conflictos, por tanto, queda en consonancia directa con los disturbios sociales que ocurren afuera de la radio. Y todo se da en el campo de batalla del lenguaje. 

Además, llama particularmente la atención el manejo preciso de los múltiples recursos escénicos en esta obra. Inclusive es prodigioso el manejo vocal de los actores que representan mediante la voz, a su vez, a diversos personajes radioteatrales. Todo este despliegue técnico de los diversos recursos (escénicos, interpretativos, vocales) se ve facilitado por la misma condición textual, que exige una representación en vivo de una pieza radioteatral gauchesca, ya añeja  y conservadora inclusive para la época en la que transcurre la historia. En todo caso, el problema será encontrar aquello que represente al pueblo argentino que ya no puede identificarse simplemente con el gaucho, ni con el terrateniente, pero que tampoco es puramente europeo. A la par de esta conflictividad respecto de la representación colectiva del sujeto social argentino, se ve despuntar la lógica mercantil que es vista como el progreso por un lado, pero que elimina lo autóctono por el otro.



Ficha Artística - La Patria Fría
Autoría: Andrés Binetti, Mariano Saba
Actúan:
Marcelo Aruzzi …Ex enano
Natalia Bavestrello… Nadia
Oscar Tato Cayón… El crítico
Osvaldo Djeredjian… Público
Ezequiel Lozano… Durán
Juan Pascarelli…Boccatti
Mariano Saba… Barón Von Kraizler
Héctor Segura… Cascarita
Asistencia de dirección: Michelle Wejcman/ Sabrina Gilardenghi 
Producción: Andrés Binetti, Malala González, Ezequiel Lozano, Mariano Saba
Dirección: Andrés Binetti

Duración: 55 minutos


Ficha Artística - Al Servicio de la Comunidad

Autoría: Andrés Binetti, Mariano Saba
Actúan:
Silvia Aguado…Gitana/ Infanta
Marcelo Aruzzi …Álzaga
Natalia Bavestrello… Sandrita
Oscar Tato Cayón… La Larga
Osvaldo Djeredjian… El Galgo/Cochero
David Ledesma… Menucho
Alejandro Lifschitz…Pocodiente
Teresa Murias… Liboria
Juan Pascarelli…Don Luis
Alejandro Robles…Policía
Michelle Wejcman…La Polaca
Pablo Sciolini… El Oscuro
Asistencia de dirección: Sabrina Gilardenghi
Dirección: Andrés Binetti

Duración: 70 minutos


Ficha Artística - Después del Aire
Dramaturgia: Andrés Binetti, Mariano Saba
Actúan:
Marcelo Aruzzi…Guitarrero
Ignacio Bartolone… Romualdo
Malala González… La opa
Marianela Iglesia… Olinda
Teresa Murias… Teresa
Juan Pascarelli… Robledo
Pablo Sciolini… Inhiesta
Asistencia de dirección: Sabrina Gilardenghi
Dirección: Andrés Binetti

Duración: 50 minutos


APACHETA SALA ESTUDIO

Pasco 623 CABA
Web: apachetasalaestudio.blogspot.com
Sábados 19:30hs. hasta el 07/12/2013

miércoles, 8 de mayo de 2013

El Loco y La Camisa



Una mujer plancha una camisa en escena cotidiana con su marido en frente. Apenas unas réplicas alcanzan para dar cuenta del vínculo miserable en el que les va la vida. Todo parece rondar en torno a la espera del novio de la nena que hará su entrada ilustre en la familia en el día de la fecha. Pero en el preparativo para recibir al agasajado se van cayendo las máscaras y quedando al desnudo las cosas que ninguno está dispuesto a escuchar, ni a decir. En este sentido, es interesante observar cómo el lenguaje funciona más como elemento incomunicante que como instrumento efectivo de comunicación. Es una historia de desencuentros en todos los niveles: el del idioma, el del amor, el de los deseos, el de las expectativas.

Solamente el outsider, encarnado en la figura del hijo loco, será el que proclame verdades a voz en cuello. Al modo del bufón shakesperiano, el loco es el visionario. Es quien tiene el poder de pararse desde un ángulo distinto y gritar verdades con la impunidad de aquel que se encuentra al margen de todo sistema representacional aceptado. Humor mediante, será el que ponga nombre a todo aquello que para los demás debe permanecer inefable. De este modo, entre risotadas, irá cuestionando al dispositivo familiar desde adentro, dejando a todos en evidencia. Es por esto mismo que su presencia se construye como insoportable y amenazante de esta farsa familiar y que alcanza su punto máximo cuando llega el esperado futuro yerno. 

No es gratuita la elección de un escenario con cuatro frentes o mejor, sin ninguno en particular. Es un escenario que se ve desde todos lados. Inclusive hay momentos en los que se ve al actor “en bambalinas”. En este sentido, la desnudez del dispositivo teatral puede leerse como un eco del desenmascaramiento paulatino e impiadoso de la familia. 

Rematan el panorama actuaciones profundas y sutiles que van tejiendo el hilo de esta historia conmovedora en las zonas de silencio, ahí donde las palabras no nombran, donde ya no logran comunicar.


Ficha Atística
Autoría: Nelson Valente
Actúan: Soledad Bautista, Gabriel Beck, Ricardo Larrama, Julián Paz Figueira, José Pablo Suárez, Lide Uranga
Escenografía: Luciano Stechina
Fotografía: Mariana Fossati
Asistencia de dirección: Mariana Fossati
Dirección: Nelson Valente

EL CAMARÍN DE LAS MUSAS
Mario Bravo 960 C.A.B.A.
Teléfonos: 4862-0655
Web: http://www.elcamarindelasmusas.com
Viernes y Sábado - 21:00 hs 
Domingo - 19:00 hs 

jueves, 25 de abril de 2013

Si apagás la luz… los hombres son todos iguales



El universo del judaísmo siempre me provocó cierta atracción y curiosidad particular. Me atrae la idea de creencia y tradición y entonces, ver una obra dirigida por Minetti que me cuente algo de ese universo, es una buena oportunidad para adentrarme en aguas desconocidas. 

Pero con lo que me encuentro es todo lo contrario. La obra, que gira en torno a una mujer que tiene la función de armar matrimonios en la colectividad, es un compendio de lugares comunes que no me permite indagar en la profundidad de aquello que desconozco. En el mientras tanto, Chacho Bigio, encarnando a Zalim, permanece en silencio o cantando a sotto voce algún salmo o simplemente dando respuestas previsibles y breves a su mujer, que no sirven más que para que siga con la catarata estereotipada de palabras femeninas. Es el único de este elenco que actúa con organicidad, aún cuando el texto no le permite hacer más despliegue que este.

De este modo discursivo, la obra nos va paseando por temas como el amor, la femineidad, el dinero, el deseo y la pérdida de la tradición judía en las generaciones actuales. Lo cierto es que jamás se llega a una transición profunda de ninguno de ellos, ya que se construye un mecanismo que gira en falso sobre estos conceptos. Lo “importante” se termina dibujando con pinceladas gruesas; tal vez con el afán de que el público “entienda”. Grave error, entonces, el de Liliana Abraham que con este gesto no hace más que subestimar a sus espectadores porque no hay nada que haya quedado sin decir entre las palabras; no hay espacio para especular, ni zonas sensibles que constituyan un misterio para aquellos que asisten a este espectáculo. 

Sólo despunta algo de lo verdadero y orgánico con la actuación de Bigio en los primeros minutos de obra; ahí, donde justamente no hay un texto que lo diga todo, que aplane un cuerpo que habla solo y que canta al ritmo de una religión. Pero, lamentablemente, esto se ve opacado por la descuidada escenografía, las palabras vacías y las restantes actuaciones, que están pegadas al texto sin poder aportarle cuerpo concreto.

Ficha Artística
Elenco: Liliana Abraham, Chacho Bigio,  Giselle Mestre, Stenafia Gurrieri, Yanina Florenzano.
Dirección: Mauricio Minetti.
Dramaturgia: Liliana Abraham.
Supervisión dramatúrgica: Arce Barchilón.

ESPACIO COLETTE (PASEO LA PLAZA)
Av. Corrientes 1660 CABA
Teléfonos: 6320-5346
Web: http://www.espaciocolette.com.ar
Con consumición: $ 60,00 - Sábado - 19:15 hs

martes, 16 de abril de 2013

Parte de Este Mundo



Es domingo a la noche y me junto con una familia de desconocidos a comer una rica picada en el Abasto Social Club.

Dos mesas largas, en forma de cruz y con mantel rayado, nos convocan a todos en este espacio que es butaca y escenario a la vez. “A mí me dijeron que comés y en un momento, te cuentan un cuento de Carver. El que más ‘da’ dependiendo de la situación”. Así hablaba con mis amigas, mientras me servía vino en una copa y con la otra mano, atajaba un cuadradito de queso de un platito lejano, con la sensación de estar haciendo una travesura; ahí, en una mesa que no es la de mi casa, ni la de ningún familiar ni siquiera lejano.

Todos nos vamos aflojando, sacándonos la vergüenza, probando los distintos bocaditos que aparecen a lo largo de las dos mesas. Alguien saca una cerveza que se trajo de su casa y a los diez minutos, ya le pedíamos a algún vecino que nos pasara la otra gaseosa porque la Light no nos gustaba.

Así como quien no quiere la cosa, en plena vivencia de lo cotidiano, pero extrañado (tal como ocurre con los cuentos de Carver), una actriz ataca verbalmente a otro actor y el tono cambia. Seguimos tomando vino, pero no sabemos bien si hay que mirar o no mirar o a quién mirar; como si mi tío discutiera con mi tía en medio del asado del domingo. Sí, somos parte del lugar en el que acontece el presente de esa ficción, de esas historias cotidianas corridas de eje. Los actores se paran, caminan entre las sillas, toman algún objeto de la mesa, se sientan entre nosotros, se hablan unos a otros, nos miran, nos implican. Respiramos con ellos. Una escena queda interrumpida, con la latencia de los puntos suspensivos. Y de repente, alguien nos recita un poema, ese formato de lenguaje que nos es tan distante. Entonces, nos volvemos a convencer de nuestra condición de espectadores. En esta oscilación entre incorporarnos a la ficción y recordarnos que no somos parte de ella es que “Parte de este mundo” coquetea con nosotros, se nos vuelve experiencia física, nos impacta en el cuerpo.

Adrián Canale logra poner en escena algo más que simplemente la adaptación teatral de los cuentos de Carver, sino la huella que ellos dejan en nosotros.

Es justo resaltar el trabajo actoral del grupo que percibe a su público con aguzada atención y le devuelve algo de lo que allí ya estaba latiendo sin palabras. Destaca la profundidad del trabajo de Tian Brass, Silvio Palmucci, María Zambelli y la actriz invitada de la fecha, Natalia Olabe.

Un trabajo sensible para cerrar el fin de semana con la panza llena y el corazón contento.


Ficha Artística:
Dramaturgia: Adrián Canale
Actúan: Tian Brass, Valeria Castro, Sergio Di Florio, Silvio Palmucci, Sylvia Tavcar, Ximena Viscarret, Maria Zambelli
Ambientación:  Gabriela Delmastro
Diseño de vestuario: Gabriela Delmastro
Asistencia de dirección: Belén Bevcar
Prensa: Daniel Franco, Paula Simkin
Dirección: Adrián Canale

ABASTO SOCIAL CLUB
Yatay 666 CABA
Reservas: 4738-3964
Web: http://www.abastosocialclub.wix.com/yatay666
Con consumición: $ 60,00 / $ 45,00 - Domingo - 20:00 hs - Hasta el 12/05/2013 


martes, 11 de diciembre de 2012

La Mujer Puerca



Una suerte de tarima que hace las veces de escenario soporta sobre sí una mesa, algunos pocos objetos y el brazo de Valeria Lois, que sentada en una silla al costado se dispone a hacernos vivir línea a línea toda su historia. Apenas bastan una Biblia, una estatuilla de Cristo y un rosario para zambullirnos en su universo. Nada más hay a su alrededor, nada más que aire. Bastaría que la actriz diera apenas dos pasos más a su costado para que se le acabe el suelo debajo de los pies. Corona el diminuto escenario una parrilla de luces frías, blancas como de hospital.

A medida que la escucho, que voy entrando en el texto de Santiago Loza, voy comprendiendo lo acertado de la decisión de Lisandro Rodríguez: un espacio mínimo, una actriz que casi no se mueve, una voz que derrama a chorros sus desventuras. Todo en función de narrar la angustia de la incomunicación y del desencuentro con los otros. 

La obra empieza como un simple relato de anécdotas pueblerinas, de creencias ingenuas en milagros cotidianos, en apariciones religiosas demasiado improbables para ser tomadas en serio. Pero poco a poco, tras el eco de la risa cómplice del público, va surgiendo el relato de un ser abandonado y rodeado de silencio que vive permanentemente tratando de encontrar algo más ahí afuera que le justifique la existencia. Los pocos silencios que hay en los 50 minutos que dura el espectáculo, parecieran ser la espera de una voz, una imagen, un holograma de Dios que devuelva a esta mujer a su eje existencial.

La mujer puerca da todo, se resigna a ella misma, a su cuerpo, se entrega a todo aquel que la desee, en pos de conseguir ese contacto divino, esa señal certera de que ha alcanzado la pureza y la santidad. En definitiva, su deseo es obtener esa suerte de promesa de compañía y permanencia en la mente de los demás, de trascendencia más allá de su tiempo, de su espacio, de su cuerpo, de su mínimo escenario. Como un eco que no se apaga. Pero en su destino paradójico e inevitable, esta mujer no logra más que fracasar y alejarse de su objetivo, convirtiéndose en un cuerpo tan profano como la realidad misma. 

En síntesis, una obra que sacude las entrañas y nos lleva de viaje de la mano de Valeria Lois y su impecable actuación. Gran trabajo de estos talentosísimos artistas que esperamos sea reestrenado en el 2013.


Ficha Artística
Autoría: Santiago Loza
Actúan: Valeria Lois
Vestuario: Jose Escobar, Lisandro Rodriguez
Escenografía: Jose Escobar, Lisandro Rodriguez
Diseño de luces: Matías Sendón
Fotografía: Nora Lezano
Diseño gráfico: Lisandro Rodriguez
Asistencia de dirección: Cammila Gomez Grandoli
Prensa: María Sureda
Producción: Elefante Club De Teatro, Natalia Fernandez Acquier
Colaboración artística: Mariano Villamarin
Dirección: Lisandro Rodriguez